Se hallaba como dormido,
aun estando despierto;
desechando las señales
que le regalaba el destino.
Agarrándose a lo efímero,
aquello que cuando volteas la mirada
ya no permanece.
Se hallaba donde no debía estar;
donde ningún humano podía rescatarlo,
dejando atrás las virtudes
y toda huella de bondad.
Agarrándose a un sendero
que parecía el mejor camino;
pero que solo lo llevaba hasta el laberinto
donde tendría que enfrentarse con el minotauro.
Se hallaba como dormido,
aun estando a solas con el enemigo;
desechando las visiones
y los dones que le eran permitidos.
Agarrándose a su ego,
aquel que alimentaba su orgullo de guerrero,
pero que solo lo llevaba hacia la derrota;
porque había dejado a un lado su fe,
y aún más lejos , su amor y sabiduría.
4 comentarios
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No hay vacío más oscuro q como cuando estamos solos, nunca estamos tan perdidos como cuando estamos solos. Y es allí… en medio de la nada, nos encontramos con lo q más tememos, nosotros mismos. Es tan duro enfrentar su juicio q preferimos sepultarlo en el laberintico Tártaro de fondo de nuestras almas. Aunque hay ocasiones q nuestro corazón nos enfrenta a ese ser interior como último recurso para salvarnos.
Autor
Gracias por tus reflexiones, siempre profundas. Es verdad que muchas veces resultamos nuestro peor enemigo y tenemos que enfrentarnos a nosotros mismos, si no queremos sucumbir en el inmenso océano.
Si tu vida cae en la oscuridad o te invade la tristeza o nostalgia, yo te ayudaré y ambos recobraremos tu confianza
Autor
Creo que todos hemos tropezado y caído en la oscuridad en diversos momentos de nuestras vidas; porque la tristeza y la nostalgia también forman parte del camino que constantemente nos pone a prueba y nos ayuda a crecernos ante las dificultades. Siempre es bienvenida una mano amiga, un abrazo sincero, una palabra de aliento. Gracias.