Fuga por el Nilo

Dormitaba y sentía que mi energía se iba apagando poco a poco

como batería al límite que necesita ser recargada urgentemente.

Dormitaba, y como por azar y sin querer, entraba en una realidad diferente.

Era martes como otro cualquiera, y no estaba en mi puesto de rutina,

sino en algún lugar lejano, frente y sobre el mar.

Navegaba en una embarcación rústica muy pequeña,

acompañada de un caballero que no emitía palabra alguna.

Solo estaba presente el leve sonido de las olas

y el calor tenue del sol cuando ya se oculta.

La noche iba asomando su figura oscura

y yo me deleitaba con el crepúsculo

mientras me observaban con pupila inquieta

como alguien que espera alguna reacción inminente.

Yo quería preguntar pero a la vez no pretendía interrumpir la serenidad del momento.

Me sentía como en otro siglo, partícipe de un suceso olvidado por la historia,

donde yo tenía un rol,  algo por decidir o hacer, para mí desconocido.

El caballero seguía en suspenso con expresión  de inquietud y desesperación

mientras yo disimulaba mi atención y me concentraba en la belleza de la escena.

No guardaba ningún recuerdo, ni siquiera mi nombre,

no sabía de donde procedía ni hacia donde iba,

ni quién era aquella persona que iba conmigo siguiendo mi mismo destino.

No sé en qué momento el cansancio se hizo parte de la obra

solo para cerrar mis ojos hipnotizados por la única luz que iba a bordo,

una especie de quinqué muy primitivo que permitía divisar alguna silueta cercana.

Descansé como reina toda la noche sobre almohadas de terciopelo rojo,

y ahí, en mi siesta profunda vinieron a mí vagos recuerdos de un trono perdido,

y una fuga intrépida por el Nilo hacia un mundo nuevo y desconocido.

Con la ayuda de los astros y la compañía de alguien que aún no podía descifrar,

mi barca se movía de un lado a otro sin rumbo fijo, por aguas inquietas y profundas.

Mi vestido largo ocultaba una corona con  plumas de halcón,

resultaba evidente que se trataba de un atuendo valioso que debía esconder y proteger;

mientras el joven misterioso portaba un emblema real escondido entre sus manos.

Solos por el Nilo, sin emitir palabras, con mil preguntas y sin ninguna respuesta;

así navegábamos día a día, noche tras noche, minuto a minuto,

compartiendo el alimento y el preciado líquido que teníamos para subsistir.

Otra noche de siesta profunda volvieron a mí otros vagos recuerdos

donde un caballero del bando enemigo me defendía de sus propios aliados

y me llevaba con él para salvar nuestros reinos, y también nuestras vidas.

Entonces abrí los ojos y él estaba donde siempre, con su pupila fija,

esperando simplemente una respuesta.

Esta vez olvidé el paisaje y la serenidad del momento,

mis labios dijeron sí, y con un beso sellaron la promesa

de un nuevo comienzo, una alianza indestructible

que trajera paz y amor a las orillas del Nilo.

Dormitaba y sentía que las estrellas eran mis mejores aliadas

y que podían responder a todas mis preguntas.

Dormitaba y sentía como mi energía iba volviendo poco a poco,

y que sobraban motivos para seguir y brillar hoy y siempre.

2 comentarios

  1. Mi querida Sylenay, te ragalo esta pequeña historia narrada en prosa, una historia q tiene q ver mucho con la tuya… Espero q te guste.

    Tierra y agua, es nuestro lema… decía mi padre
    Sangre y fuego, es un grito de guerra… decía el rey
    Porque vienen a mí ahora estas palabras,
    Martillan mi mente como las forjas de los itittas
    Quebrantan la paz de mi espíritu como los tambores de guerra
    Y un súbito estruendo recorre mi cuerpo como relámpago
    Y presto a luchar se apodera de mí un instinto asesino
    Ya se escucha el aterrador sonido de soldados en marcha
    Sobre el horizonte se alzan estandartes, picas y lanzas
    Van en perfecta armonía, nuestras compañeras de baile
    Altas y esbeltas cual doncella, peligrosas, temibles…
    Por qué vienen a mi estas imagenes, por que agobian mi mente
    Tierra y agua, trajo tu padre a Egipto… decían las adoratrices
    Y sangre y fuego trae tú, asirio… a las puertas de Tebas
    Oh necio de mí, insolente arrogante
    Arrastré a miles a una muerte dura y fría, por orgullo indomable
    Abro mis ojos, y donde están mi lanza y mi escudo
    Dónde está mi carro de guerra, mi armadura y mi arco desnudo
    Por qué visto una túnica gastada y conduzco una barcaza en el Nilo
    Y por qué me acompaña una doncella de Egipto
    Siento una paz inmensa al ver su rostro de niña traviesa
    Hasta me gusta ver como juega con un mechón de su densa cabellera
    Seguro es su primer viaje en el Nilo, eso explica su interés incesante
    Pobre niña inocente, acaso no sabe q afuera acecha la muerte
    Muchacha de mirada fugaz, de niña enamorada
    Cuando sus ojos se encuentran con los míos rápido cambia la mirada
    Sangre y fuego, Tierra y agua… de nuevo vienen a mí esas palabras
    Las palabras de mi padre, el rey Asarhaddón el Grande
    Flaquean mis fuerzas, todo mi cuerpo tiembla
    Caigo de bruces en la barca y mi acompañante despierta
    Sostiene mis hombros con sus manos y me incorpora suavemente
    No muera mi señor, aún queda camino por delante
    Prometisteis q traerías paz a mi tierra si me convirtiera en su reina
    Pues soy dueña del Nilo, sangre de Egipto, no muera usted sin cumplir su cometido.

    1. Gracias, Drom, muy buena tu historia. Realmente genial y muy interesante. Un saludo especial para ti.

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