
Mis versos se levantan en medio de la tormenta
y me sitúan nuevamente en el campo de batalla.
Una vez más comienza la ardua lucha,
donde el mal se impone con sus miles de pretextos
para arrebatar la victoria ya alcanzada.
Cada acción es un reto
que te examina a cada instante,
y te hace buscar en el reflejo
que proyecta el espejo más cercano.
Cada paso se vuelve en sí mismo un desafío
que conduce a una nueva estrategia
a analizar y aplicar con absoluta mesura.
Y mientras voy estudiando los detalles del terreno,
me voy perdiendo entre metáforas hambrientas de dudas
que me persiguen por doquier,
intentando robar la paz ya alcanzada.
Llueve fuerte sin cesar;
una vez más se avecina la tormenta no anunciada
que viene con toda su furia sobre mí.
Pero he de avanzar bajo la lluvia
con espada y escudo en mano,
caminando entre las grandes y pequeñas lagunas
que se imponen en mi travesía.
Llueve fuerte como tantas veces;
pero no he de detenerme ahora
sino que he de permanecer
con andar firme y seguro sobre mi corcel blanco
que me conduce en medio de la batalla.
Hoy he de sentirme confiada,
aun bajo la tormenta,
como guerrera comprometida con su destino,
dispuesta siempre a enfrentar al enemigo.
1 comentario
Para una guerrera del bien que sabe usar el amor y el poder de la palabra…
Debes tener PAZ en medio de las tormentas…